Muy buenas a tódos y todas y bienvenidos de nuevo (Y tras mucho, mucho tiempo) aquí, a recogeyvamonos.com.

Han pasado muchos años desde que, allá por 2012, comenzase mi andadura con este blog. En esos inicios, sobre todo, se convirtió en un engranaje absolutamente indispensable de mi trabajo, ya que era el lugar donde volcaba todo el contenido que hacía por aquel entonces: Fotografías, experiencias, inquietudes, aprendizaje… Hasta que, sobre todo por la irrupción de YouTube en mi vida, esta web pasó a un segundo plano (O tercer, cuarto o quinto plano). Tomé la decisión, equivocada o no, de centrarme en redes sociales y en los vídeos como forma de transmitir mis experiencias.

Finalmente acabé por abandonar la web hasta que, hace un año exactamente, el 29 de julio de 2018, traté de darle un soplo de aire fresco: La borré por completo con la idea de que recobrase presencia en mi trabajo, pero no contaba con un pequeño detalle: Estaba por venir la que iba a ser la mayor crisis fotográfica que he sufrido en todo este tiempo.

A lo largo de estos años practicando fotografía, siempre he tenido, con mayor o menor asiduidiad, baches, crisis o como quieras llamarlo. Temporadas en las que no me encontraba inspirado, que salía con menos ganas de lo habitual a hacer fotos o que me faltaba motivación por cualquier razón. Pero esta vez era distinto: Mis fotos no me emocionaban, no veía evolución en mi trabajo y, sobre todo, me sentía esclavo de las redes sociales. Desde que empecé, la fotografía ha sido para mí algo más que una simple afición, en cierto modo siempre lo he sentido como un «trabajo», pese a que en realidad no me dedico profesionalmente a esto y mi trabajo real, con el que pago el alquiler cada mes, es otro bien distinto.

Aún así, me tomo la fotografía muy en serio y, gracias a esto, a parte de la evolución en mis fotos y a nivel personal, he logrado algo que veía imposible: Recibir el apoyo de marcas del nivel de LucrOit, Vanguard o BQ. Pero no solo eso, también se ha ido formando un grupo cada vez mayor de personas que seguís mi trabajo y mis andaduras, y esto es lo más grande que me ha podido pasar. Y lo digo de verdad. Saber que te vas de viaje y vas a tener el apoyo de varias docenas o centenares de personas, que se van a interesar por tus fotos, tu experiencia, que estén pendientes de tus movimientos, que se preocupen por ti cuando vienen mal dadas, que celebren tus éxitos como propios o que te digan que has sido una parte importante en sus inicios en fotografía… No creo que haya mejor premio que ese.

Haciendo la vista atrás y tomando como ventaja la distancia que da el tiempo, creo identificar claramente que pasó en mi cabeza. Simple y llanamente me saturé y me obsesioné con ‘alimentar’ las redes sociales, y hacerlo siempre con fotos excelentes, que pasasen infinidad de filtros internos míos hasta ser aptas para ser publicadas. Mentalmente, no me permitía salir a practicar una técnica determinada, probar cosas nuevas o simplemente hacerlo por disfrutar. Todo se resumió a salir a hacer fotos únicamente días con una previsión de tiempo excelente y buscar LA foto para posteriormente subirla a redes… Y ya está. Sabía perfectamente que no estaba bien hecho, que no era el camino y que acabaría petando de cabeza pero no era capaz de cambiar el rumbo. Hasta que pasó precisamente eso: Mi cabeza no dió más de si misma y tuve que dejar la fotografía por un tiempo indefinido.

Han pasado unos meses desde que definitivamente dejé aparcada la fotografía, pero hace por lo menos un año y medio que algo no marchaba bien dentro de mí y poco a poco iba metiéndome más en el agujero.

Hasta que de pronto, sin yo buscarlo, sin hacer por que pasase, sin planearlo… La fotografía ha vuelto a llamar a mi puerta. Y lo ha hecho a lo grande, como un tsunami.

Hoy por hoy puedo decir que me siento en paz con la fotografía, descontaminado de la parte tóxica de las redes sociales, reconciliado con mi pasado en este mundillo… Y con unas ganas brutales de volver a salir ahí a hacer fotos, aprender, vivir experiencias y contároslo a todos y cada uno de vosotros, que sin duda alguna sois parte importantísima en todo esto. Para mí, la fotografía es disfrutar, es vivir experiencias, es arte, es descubrir lugares de ensueño… Pero sobre todo son las personas que hay detrás y lo es compartir todo lo anterior con ellas.

Así pues, amigos y amigas, me gustaría que sigáis conmigo recorriendo este camino en esta (Estoy convencido de ello) preciosa etapa que comienza hoy mismo, en la que aprenderemos, viviremos experiencias inolvidables, fotografiaremos paisajes únicos y, todo ello, juntos.

Un fuerte abrazo a todos y todas los que estáis ahí, al otro lado de la pantalla, siguiendo mis periplos en este fascinante mundo que es la fotografía. ¡Nos leemos pronto!

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